Hábitos

Hidratación: observar el contexto, no perseguir una cifra

Agua y alimentos frescos

Las necesidades de agua cambian con el tamaño corporal, la alimentación, el clima, la actividad, el embarazo, la lactancia y la salud. Una cifra universal puede servir de recordatorio, pero no describe a todo el mundo.

El agua no solo está en el vaso

Bebidas y alimentos contribuyen al agua total. Fruta, verdura, sopas, leche o yogur pueden aportar una parte importante, mientras que una dieta más seca puede aumentar la necesidad de beber.

Señales prácticas

La sed es una señal útil en muchas personas, pero puede llegar tarde en algunas situaciones. También puedes observar la frecuencia con la que bebes, el calor, la actividad y cambios claros en la orina. Ninguna señal aislada sustituye una valoración si hay síntomas.

Cuándo anticiparte

Hazlo fácil

¿Y las bebidas con sales?

No son necesarias para toda actividad. Pueden ser útiles en esfuerzos largos, mucho calor o pérdidas elevadas, pero la composición y la cantidad dependen del contexto.

Consulta si hay restricciones.

Enfermedad renal, cardiaca u otras condiciones pueden requerir pautas específicas de líquidos y electrolitos.

La AESAN sitúa el agua como bebida de elección dentro de sus recomendaciones generales.